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Reportajes

Actualidad del movimiento
espírita en España
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Salvador Martín |
Queridos compañeros y
hermanos en el ideal espírita. Tras 146 años del nacimiento del
Espiritismo la consecución de un acto como el de hoy supone un hecho
histórico dentro del movimiento espírita catalán. En esta ciudad por demás
histórica en el espiritismo español. Sede de dos congresos
internacionales, foco de expansión gracias al conocido auto de fe que
trajo en España la mejor divulgación que Allan Kardec pudo imaginar.
La idea de agrupar a todos los espíritas en una gran asociación es tan
antigua como el Espiritismo.
Allan Kardec ya habló de ello. El gran maestro comprendió perfectamente,
cuan imprescindible sería agrupar los esfuerzos de los adeptos para que la
propaganda diese los resultados apetecibles y la doctrina en sí se
mantuviese en su cristalina pureza.
Así vemos como se preocupa de ello en el capítulo “Constitución del
Espiritismo”, al cual pertenecen los siguientes párrafos:
“…en lugar de un jefe único, la dirección debe conferirse a un comité
central permanente, cuya organización y cuyas atribuciones le serán
definidas de modo que nada quede en su arbitrio.
El comité central será, pues, la cabeza, el verdadero jefe del
espiritismo; jefe colectivo que no podrá nada sin el asentimiento de la
mayoría.
La autoridad del comité será atenuada y sus actos revisados por los
Congresos o asambleas generales convocadas al efecto…”
Pasaron, no obstante, los años sin que estas aspiraciones del fundador del
espiritismo tuviesen eco.
Las agrupaciones espiritistas vivían completamente al margen las unas de
las otras. A lo sumo se habían constituido algunas federaciones regionales
y nacionales, pero ninguna demostraba sentir la necesidad de una comunión
de esfuerzos.
Cabe la honra de haber hecho los primeros esfuerzos hacia una colaboración
internacional a la Sociedad Espírita Española, que en 1873 y en 1875 se
dirigió a los espiritistas de Viena y de Filadelfia proponiéndoles que,
con motivo de las exposiciones universales que en dichas ciudades iban a
celebrarse, organizasen el primer congreso espiritista internacional.
Razones diversas impidieron que sus sugerencias fuesen llevadas a cabo,
pero la semilla sembrada fructificó, y mas tarde el Centro barcelonés de
estudios psicológicos y la federación espírita del Vallés, reprodujeron y
llevaron a cabo el proyecto de la sociedad espírita española.
El primer Congreso Espírita Internacional tuvo lugar en Barcelona durante
los días 8 al 13 de septiembre de 1888.
Posteriormente en el Comité general de la Federación Espírita
Internacional del año 1930, el delegado de la Federación Espírita
Española, doctor León Lemmel, pidió que el congreso de 1934 se celebrase
en Barcelona, donde la Federación Espírita Española dispondría de los
medios suficientes para dar a esa gran manifestación internacional la
organización necesaria para que pudiese llevar a cabo su misión.
Posteriormente en el Congreso de la Haya se mantuvo la solicitud española
y se tomó el acuerdo definitivo. Y esta espléndida ciudad contó nuevamente
con un maravilloso Congreso Espírita Internacional.
Ciertamente no se engañaba el Espíritu de verdad cuando preveía que el
auto de fe con la quema inquisitorial de 300 volúmenes, enviados por Allan
Kardec al señor Lachatre establecido en Barcelona, produciría mas
beneficios que el de la lectura de esos volúmenes y que convenía esta
persecución ridícula para que el espiritismo progresase en España.
Apenas dos años después la guerra civil marcó una difícil prueba para todo
el pueblo español y un esfuerzo redoblado de los Centros espíritas que se
mantuvieron en activo. Consolando y distribuyendo conocimiento espiritual
a encarnados y desencarnados. Ofreciendo el espiritismo a todos de la
mejor forma posible, a través de la caridad.
Finalizada la guerra civil se instaura el régimen de Franco y el
Espiritismo se persigue en nuestro país, los principales dirigentes
espíritas fueron sacrificados o desaparecieron, perseguidos al igual que
los antiguos cristianos y la poca actividad espírita que existió se tuvo
que mantener en la clandestinidad.
Y pasaron los años y con ellos el régimen de Franco que empieza a
resquebrajarse antes mismo de su desaparición física. Se consigue
instaurar la democracia y con ella vuelve un aliento de libertad para los
espíritas.
De libertad por la que todavía hubo que trabajar y por la que tenemos que
expresar nuestro sincero reconocimiento y admiración a la figura de Rafael
González Molina, con sus mas de 40 años de trabajo y dedicación a la
Doctrina Espírita.
Años en los que conquistó grandes logros para el espiritismo de nuestro
país.
Entre ellos la fundación casi 50 años después de su desaparición de la
Federación Espírita Española, en el 1984, con la intención reflejada en
sus estatutos de unir a las sociedades espíritas y a los espíritas,
difundir el espiritismo en su triple aspecto científico, filosófico y
moral, y la práctica de la caridad espiritual, moral y material. Las
actividades que la Federación impulsa se desenvuelven a través del Centro
Espírita, célula fundamental multiplicadora del mensaje espírita que fija
su norte en el progreso espiritual del hombre en su camino hacia la
perfección.
Con similares intereses y estatutos pero a nivel internacional se crea en
Madrid el consejo espírita internacional el 25 de noviembre de 1992.
Cuyas finalidades y objetivos esenciales son:
• Promover la unión solidaria y fraterna de las instituciones espiritistas
de todos los países y, la unificación del movimiento espírita mundial
• Promover el estudio y la difusión de la doctrina espírita, en el mundo,
en sus tres aspectos básicos científico, filosófico y moral.
• Promover la práctica de la caridad espiritual, moral y material, a la
luz de la doctrina espírita.
A partir de ahí los Congresos han marcado las actividades mas importantes
en España, destacando el Congreso Mundial celebrado en Noviembre de 1992
en Madrid, y los congresos nacionales celebrados hasta hoy, que comenzaron
en el I Mini Congreso Espírita en Montilla en 1993.
Durante estos años distintas sociedades y centros se han unido a este
trabajo común en la Federación Espírita Española, mientras que otros han
optado por marchar en solitario. Aunque el ideal siempre será el de
trabajar juntos aunando esfuerzos, el interés de esta federación, sin
embargo, no será el de acoger a un gran número y sí el de dar apoyo a
todos los que esté en nuestra mano, grupos o personas, formen o no números
o estadísticas que de nada valen ante nuestro trabajo y nuestra
conciencia.
La sociedad española necesita de nuestro trabajo, de nuestra divulgación
entre el materialismo y la mediumnidad de prueba, entre la ignorancia y la
obsesión, ofreciendo este punto de vista del espiritismo que interesa más
de lo que nos podamos imaginar. En esta tarea habremos de armarnos de
valor pues nuestras dificultades ya no son políticas sino sociales, por el
rechazo que ofrece la equívoca relación del espiritismo con tendencias
esotéricas que nada tienen que ver con él.
Pensamos con Emmanuel que la actividad en la divulgación es urgente pero
sin apresuramiento. Hoy en día, por ejemplo, asistir a un programa de
televisión a nivel nacional es asegurarse la contienda y el ridículo.
Nuestras metas serán entretanto otras para las cuales tendremos que
trabajar sin desfallecimiento en la convicción de que somos sumamente
afortunados de poder participar de esta gran obra.
Recordemos, por ejemplo, cómo divulgaron en esta ciudad el Congreso
Internacional de 1934 los espíritas que hoy trabajan desde el plano
invisible intentando imprimir en nosotros su ímpetu y fortaleza que
demostraron en aquellos tiempos difíciles. Las cartas que escribieron para
divulgar el congreso sumaron mas de dos mil, las circulares repartidas en
diferentes ocasiones entre las organizaciones espiritistas en inglés,
francés o español, fueron mas de veinte mil, las hojas volanderas
distribuidas por las calles de Barcelona y poblaciones limítrofes eran mas
de 100 mil, los carteles anunciadores mas de 3 mil, las convocatorias del
congreso en tres idiomas, 10 mil y los programas 5 mil.
A veces pensamos que como ya han enseñado algunos espíritus que los
mayores enemigos del espiritismo no están fuera sino dentro de sus propias
filas.
Quizá consecuencia de obedecer a la triste inspiración de nuestros
enemigos desencarnados a través de ideas de todo tipo, a menudo ideas
producto de la falta de conocimiento y fuera de los contenidos
doctrinarios, tan sabiamente colocados y claros, en la codificación
espírita.
Si hay un tema por antonomasia que ha creado polémica y disensiones,
separaciones y enfrentamientos en España en los últimos años ese es el
tema espiritismo religión si o no.
Nosotros lo vamos a enfrentar aquí ya que no deja de ser un tema vigente
en la actualidad del movimiento espírita en España.
Esperamos y confiamos que nuestras palabras no puedan ser malinterpretadas
ni sacadas de contexto. Estamos en la certeza que podrán aclarar a los
asistentes nuestra visión del tema que no es otra que la reflejada en la
revelación espírita a través de la obra de Allan Kardec. En la búsqueda de
unir criterios y aunar fuerzas en beneficio de la implantación de la
verdad en las conciencias de la sociedad actual.
Comencemos por ver algunas de las definiciones sobre lo que es el
Espiritismo bajo la pluma del propio codificador.
“El Espiritismo es la doctrina que viene a revelar a los hombres, a través
de pruebas incontestables la existencia y la naturaleza de un mundo
espiritual y sus relaciones con el mundo corporal” Evangelio según el
Espiritismo
En el prólogo de ¿Qué es el Espiritismo?, Allan Kardec define al
Espiritismo como:
“Una ciencia que trata de la naturaleza, origen y destino de los
espíritus, así como de sus relaciones con el mundo espiritual”
Y también en este libro el codificador afirma:
“El Espiritismo es al mismo tiempo ciencia experimental y doctrina
filosófica. Como ciencia práctica, tiene su esencia en las relaciones que
se pueden establecer con los espíritus. Como filosofía comprende todas las
consecuencias morales resultado de esas relaciones”
En Obras Póstumas también se aborda el tema por el maestro lionés:
“El Espiritismo es una doctrina filosófica que tiene consecuencias
religiosas como toda filosofía espiritualista, y por esto mismo toca
forzosamente las bases fundamentales de todas las religiones: Dios, el
alma y la vida futura; pero no es una religión constituida, dado que no
tiene culto, rito ni templo, y que entre sus adeptos ninguno ha tomado ni
recibido título de sacerdote o sumo sacerdote. Estas calificaciones son
pura invención de la crítica.”
Vemos pues que para Allan Kardec, el Espiritismo se reviste de tres
aspectos distintos pero complementarios:
Ciencia Experimental, Doctrina Filosófica y las consecuencias morales
surgidas de las dos anteriores.
Cuando los Espíritus vinieron a revelar a los hombres las nuevas leyes de
la naturaleza que hicieron del Espiritismo una doctrina, ellos dijeron:
“He aquí los principios, cabe a vosotros elaborarlos y deducir las
aplicaciones”
El Espiritismo no es sino una doctrina filosófica basada sobre hechos
exactos y leyes naturales aún desconocidas, pero en esencia, esta
doctrina, al modificar profundamente las ideas, toca todas las cuestiones
sociales, y por consecuencia las cuestiones religiosas. Pero de la misma
forma que el hecho de que gran parte de las filosofías traten temas de
Dios y la inmortalidad, no hace de ellas nuevas religiones. O si no todas
las filosofías serían religiones.
El Espiritismo no posee dogmas, ni cultos, ni ritos, ni ceremonias, ni
jerarquías; no pide, ni admite ninguna fe ciega, quiere que todo sea
comprendido.
Del libro qué es el Espiritismo:
El Espiritismo, mejor observado después de que se ha vulgarizado, ilumina
una multitud de cuestiones hasta hoy irresolubles o mal comprendidas. Su
verdadero carácter es, pues. el de una ciencia y no de una religión; y la
prueba está en que cuenta entre sus adeptos hombres de todas las
creencias, sin que por esto hayan renunciado a sus convicciones; católicos
fervientes, que no dejan de practicar todos los deberes de su culto,
cuando no son rechazados por la Iglesia, protestantes de todas sectas,
israelitas, musulmanes y hasta budistas y brahmanistas. Está basado, pues,
en principios independientes de toda cuestión dogmática. Sus consecuencias
morales están
implícitamente en el Cristianismo, porque de todas las doctrinas el
Cristianismo es la más digna y la más pura, y por esto, de todas las
sectas religiosas del mundo, los cristianos son los más aptos para
comprenderlo en toda su verdadera esencia. ¿Puede reprochársele por esto?
Sin duda puede cada uno hacerse una religión de sus opiniones, interpretar
a su gusto las religiones conocidas, pero de aquí a la constitución de una
nueva Iglesia hay gran distancia.
Sacerdote. -¿No hace usted, sin embargo, las evocaciones según una fórmula
religiosa?
Allan. Kardec. -Seguramente nos anima un sentimiento religioso en las
evocaciones y en nuestras reuniones, pero no existe una fórmula
sacramental; para los espíritus el pensamiento lo es todo, y nada la
forma. Los llamamos en nombre de Dios porque creemos en Dios y sabemos que
nada se cumple en este mundo sin su permiso, y porque si Dios no les
permitiese venir no vendrían. ¿Qué prueba todo esto? Que no somos ateos,
pero esto no implica de ningún modo que seamos religiosos.
Y mas tarde en la Revista espírita de diciembre de 1868 dice Kardec:
¿Por qué entonces no declaramos que el Espiritismo es una religión?
Porque no hay una palabra para expresar dos ideas diferentes, y que, en la
opinión general, la palabra religión es inseparable de culto, despierta
exclusivamente una idea que el Espiritismo no tiene. Si el Espiritismo se
dijese una religión, el público no vería ahí sino una nueva edición, una
variante, si se quisiese, de los principios absolutos en materia de fe,
una casta sacerdotal con su cortejo de jerarquías, de ceremonias de
privilegios, no la separaría de las ideas del misticismo de los abusos
contra los cuales tantas veces se levantó la opinión pública. No teniendo
el Espiritismo ninguno de los caracteres de una religión en la acepción
usual del vocablo, no podía ni debía adornarse con un título sobre cuyo
valor inevitablemente se habría equivocado. Es por esto por lo que
simplemente se dice doctrina filosófica y moral.
Entonces podemos afirmar con Kardec que el Espiritismo no es una religión.
Escribió León Denis que hay una tendencia de parte de ciertos grupos de
dar al Espiritismo un carácter sobre todo experimental, de ocuparse
exclusivamente del estudio de los fenómenos, de obviar aquello que tiene
un carácter filosófico, quedándose apenas en el terreno científico.
Descartando la creencia y afirmación de Dios como superfluas. Pensando con
esto atraer a los hombres de la ciencia, a los positivistas, los libres
pensadores, todos aquellos que experimentan una aversión por el
sentimiento religioso, por todo aquello que tenga una apariencia mística o
doctrinal.
Por otro lado, se quiere hacer del Espiritismo una enseñanza filosófica y
moral, basada sobre hechos, una enseñanza susceptible de sustituir las
viejas doctrinas, los sistemas anticuados y de dar satisfacción a las
numerosas almas que procuran antes de todo consuelo para sus dolores, una
simple filosofía, popular que amengüe las tristezas de la vida.
En nuestra forma de ver, la misión real del Espiritismo no es solamente de
esclarecer las inteligencias por un conocimiento mas preciso y mas
completo de las leyes físicas del mundo, ella procura sobre todo
desarrollar la vida moral entre los hombres, la vida moral que el
materialismo ha consumido. Vigorizar el carácter y fortalecer las
conciencias, tal es la tarea capital del Espiritismo.
Hacer del Espiritismo una ciencia experimental y positiva no se logra
eliminando todo aquello que hay de elevado en él, Dios, la oración. Muy al
contrario de facilitar la tarea haría estéril y sin acción sobre el
progreso de las masas.
El Espiritismo fue dado al hombre como un medio de esclarecer, de mejorar
y de adquirir cualidades indispensables para su evolución. Si se
destruyese la idea de Dios y las aspiraciones elevadas, el Espiritismo
podría tornarse en algo peligroso. Es por esto que no dudamos en decir que
entregarse a las prácticas espíritas sin depurar sus pensamientos, sin
fortificarlos por la fe y la oración sería inclinarse por derroteros
funestos.
El lado más elevado del Espiritismo es su fuerza moral, por ella es
inatacable.
Son palabras de León Denis que era consciente de la preocupación de muchos
por descartar el aspecto moral del Espiritismo.
Entonces nuestra opinión es la del codificador de la doctrina espírita, y
el error está en aquellos que o bien quieren hacer del Espiritismo algo
puramente científico o de aquellos que pretenden reducir al Espiritismo al
concepto de Religión. Unos y otros están equivocados.
Pero algo que no deja tampoco de perjudicar a la causa del Espiritismo es
la crítica de unos hacia otros, del enfrentamiento por sistema, que
conocemos y del que hemos sido testigos tanto en este país, como a nivel
mundial.
Podemos entender las diferencias pero no entenderemos nunca el interés por
el enfrentamiento y la cizaña, ante el hecho de creerse unos en mayor
posesión de la verdad
Todos los errores proceden de la falta de estudio de la doctrina que
afirmamos pretendemos abrazar. Sin embargo si nos creemos superiores a
ella, si seguimos a autores innovadores fuera de los criterios de
universalidad llevados a cabo por el codificador. Entonces sencillamente
estaremos comenzando a crear sectas basadas en opiniones personales
alejándonos del verdadero carácter de la revelación espírita.
El Espiritismo español siendo el segundo movimiento espírita mas
importante a nivel europeo puede y tiene condiciones de cumplir su misión
de traer a la sociedad española el mensaje consolador y revelador de la
doctrina espírita. Pero para ello los espíritas que lo forman tendrán que
trabajar por la humildad, por la auténtica fraternidad comenzando en la
propia casa espírita que ha de abrazar a todos los centros espíritas
preocupados en el estudio, práctica y divulgación de los principios
espíritas contenidos en el Pentateuco Kardeciano.
Para aquellos que creen detentar una verdad superior basada en su propia
mediumnidad, o creyéndose en condiciones de reformar el espiritismo no
podemos sino mantenernos en nuestra línea con Kardec sin pretender
violentar conciencia alguna.
Y es sobre todo con él, entre otros maestros que queremos concluir
haciendo estas anotaciones y recomendaciones.
• “Uno de los mayores obstáculos, capaz de retardar la propagación de la
Doctrina, sería la falta de unidad.”
• “Solamente el Espiritismo bien entendido y bien comprendido, puede (...)
convertirse, según lo anunciaron los Espíritus, en una gran palanca para
la transformación de la humanidad.”
• “Se dictará un curso regular de Espiritismo, con el fin de desarrollar
los principios de la Ciencia y difundir la afición a los estudios serios.
Ese curso tendría la ventaja de cimentar la unidad de principios, de
preparar adeptos esclarecidos, capaces de propagar las ideas espíritas, y
de desarrollar a un gran número de médiums. Considero que la naturaleza
del curso podría ejercer una influencia capital sobre el futuro del
Espiritismo y sus consecuencias.”
• “Una publicidad en gran escala, en los periódicos de mayor circulación,
podría trasmitir al mundo entero, incluso a las localidades más distantes,
el conocimiento de las ideas espíritas; despertaría el deseo de
profundizarlas y, al multiplicarse los adeptos, impondría silencio a los
opositores, que de inmediato se verían obligados a ceder ante el
ascendiente de la opinión general.”
• “Dos o tres meses del año se podrían dedicar a los viajes, para visitar
los diferentes centros e imprimirles una buena orientación.”
• “Así sucederá con el Espiritismo organizado. Los espíritas de todo el
mundo llegarán a tener principios comunes, que los vincularán a la gran
familia con los sagrados lazos de la fraternidad; pero podrán variar en su
aplicación de acuerdo con las regiones, sin que por eso se quiebre la
unidad fundamental o se generen sectas disidentes, que arrojen piedras o
lancen anatemas unas en contra de otras, lo que sería absolutamente
contrario al sentido de la Doctrina.”
• De igual modo pasará con los centros generales del Espiritismo: serán
los observatorios del mundo invisible y estarán en condiciones de
intercambiar entre ellos cuanto obtuvieran de bueno, que pudiera aplicarse
a las costumbres de sus respectivos países, ya que el objetivo que habrán
de proponerse será el bien de la humanidad y no la satisfacción de
ambiciones personales.”
• “El Espiritismo es una cuestión de fondo; aferrarse a la forma sería una
puerilidad indigna de la grandeza de su objetivo. De ahí que los centros
que se hallen compenetrados del verdadero espíritu de la Doctrina, habrán
de tenderse las manos fraternalmente para combatir, unidos, a sus comunes
enemigos: la incredulidad y el fanatismo.”
• “Diez hombres, unidos sinceramente por un pensamiento en común, son más
fuertes que cien que no logran entenderse.”
• “La tarea de la unificación en nuestras filas es urgente, pero no
apremiante. Una afirmación parece contradecir a la otra, pero no es así.
Es urgente porque define el objetivo que debemos alcanzar; pero no es
apremiante, pues no nos compete violentar conciencia alguna.”
• “La tarea de la unificación es paulatina; la tarea de la unión es
inmediata; en tanto que el trabajo es incesante, porque jamás concluiremos
el servicio, dado que somos siervos imperfectos y hacemos apenas la parte
que se nos ha confiado.”
Misión de los Espíritas
“Id, pues, y llevad la palabra divina: a los grandes, que la desdeñarán; a
los sabios, que os pedirán pruebas; a los humildes y a los simples, que la
aceptarán, porque sobre todo entre esos mártires del trabajo en este mundo
de expiación, encontraréis el fervor y la fe.”
“¡Que se arme, pues, vuestra falange, con decisión y valor! ¡Manos a la
obra! El arado está preparado; la tierra espera, es preciso trabajar.”
“Id, y dad gracias a Dios, por la tarea gloriosa que os ha confiado; pero
estad alerta, porque entre los llamados al Espiritismo muchos se han
detenido. Atended, pues, vuestro camino, y seguid la senda de la verdad.”
Discurso proclamado en abril
de 2003 en la ciudad de Barcelona
por el presidente de la
Federación Espirita Española (FEE)
Texto ofrecido por el
presidente de la FEE á AME Porto
NOTA: Una de las
mayores honras que caben a los espiritistas españoles fue la celebración
del Primer Congreso Espiritista Internacional en el año 1888. Gracias á la
Federacion Espiritista Española,
dejamos para su descarga este bonito tesoro histórico y documental,
este libro que recoge las sesiones públicas y privadas del congreso entre
otras interesantísimas informaciones.
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