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PADRES E HIJOS


Ricardo Di Bernardi *

 


La paternidad y la maternidad son siempre resultado de vínculos pretéritos. El triangulo constituido por padre, madre e hijo siempre resulta de una continuidad necesaria para todos los envueltos en la nueva constelación familiar, donde también hermanos y parientes próximos son, normalmente, uniones de encarnaciones anteriores. Nuestras deudas se hacen, muchas veces, dentro del núcleo familiar y retornamos para corregir los antiguos desamores, en el mismo medio.
Nuestros hijos son espíritus. Son espíritus con los cuales ya tuvimos anteriormente importantes vínculos. Con relación a la naturaleza de estos vínculos, podremos clasificarlos en vínculos de afectos y de discordia. Muchas veces, las dificultades vividas por dos personas generan entre ellas un odio mutuo u otra unión estrechamente unida por las energías deletéreas de sentimientos inferiores. Son vínculos creados por los desamores del pasado.
Una vez establecida el recíproco intercambio de las vibraciones desorganizadoras, se crea una unión magnética que atará mutuamente a los dos individuos. No sólo el amor, sino el odio unen a las personas. Una unión en el sentido de dependencia energética que en algunos casos llega a consecuencias extremas.

Terapia de Olvido
Espíritus ligados uno al otro, requieren una situación de terapia, que muchas veces sólo encuentra la solución adecuada en la anestesia del pasado, apagándose temporalmente los recuerdos perturbados a través de una nueva encarnación.
Son comunes los “reencuentros” del pasado, en el contexto familiar. Pero la encarnación, en su función educadora, mantendrá a los dos cerca, creando condiciones para que haya un vínculo de amor entre ambos.
Al renacer bajo el mismo techo, en el templo del hogar, por el instituto divino de la reencarnación, anestesiados por al sabia ley del olvido del pasado, caminarán hacia el perdón recíproco, para el mutuo aprecio que, inexorablemente, romperá las cadenas del odio.
Aquel rosado bebé (o color de chocolate según el caso), que ahora el padre o la madre abrazan y acarician emocionados, muchas veces es una víctima del pasado que ahora recibirá la atención y los cuidados que le eran justamente debidos.
Padre y madre se pueden enternecer ante la dulce, suave figura de un bebé. La ley de la reencarnación propició condiciones para que en este instante, víctima y verdugos se abracen, lloren de emoción y pasen a desarrollar una nueva experiencia: la experiencia del amor.

Reencuentros
En determinadas reencarnaciones, padre y madre fueron las víctimas, y el espíritu que ahora desciende a la cuna, el verdugo del pasado. Otras veces, el desentendimiento mayor se hacía entre dos del triangulo familiar, y el tercero se convertía en el elemento de aproximación entre ambos. Las circunstancias son absolutamente peculiares en cada caso, pero sólo a través del instituto de la reencarnación y el velo del olvido del pasado, podemos comprender la máxima cristiana de amar a los enemigos.
Sin embargo, muchas encarnaciones se hacen otra vez como continuidad de vínculos afectivos pasados. Podemos subdividir las situaciones de uniones afectivas anteriores en dos grupos: los afectos armónicos y los inarmónicos.
Analicemos inicialmente las situaciones de afecto armónico. Espíritus afines, presentando intereses comunes, semejanzas de vibraciones energéticas, auras que se sintonizan suave y fácilmente.
Antiguos parientes, viejos conocidos, de esta u de otras encarnaciones, que retornan a la convivencia a fin de recibir el amparo necesario para ser reconducidos a la tarea mayor de su evolución. Los hogares también reciben, por lo tanto, espíritus afines que ampliaron los ligámenes de la amistad, fortificando las uniones anteriores.
La tercera situación mencionada es aquella en que la elección de los padres es efectuada visando corregir un disturbio en el área afectiva: un afecto inarmónico. Vínculos anteriores, en este caso, fueron establecidos no por el odio sino por un afecto egoístamente creado.
Situaciones donde dos personas mantuvieron uniones, perjudicando a una tercera en su equilibrio emotivo, por ejemplo, situaciones de uniones extraconyugales de larga duración y de aparente estabilidad.
Dos personas que, aunque hayan asumido compromisos con terceros, pasan a convivir sexualmente entre si durante una existencia, perjudican el equilibrio afectivo de sus compañeros programados.
Se crea entre los dos, una interdependecia energética donde ambos recíprocamente se alimentan de las energías sexuales del nuevo compañero. Establecen entres i un vínculo que carece de una reestructuración en nivel de valores espirituales más acordes con la Ley Universal. Veamos como procede la espiritualidad en estos casos:

Renovación
El plano espiritual programa, a través de las entidades encargadas de este sector, una reencarnación donde se deberá cambiar el patrón energético-afectivo establecido entre los dos personajes en cuestión. La solución más frecuente utilizada es la manutención de la unión entre ambos, pero no una unión conyugal. Reencarnan como padre e hija o madre e hijo.
La sabiduría de la ley universal, encuentra en la reencarnación el lenitivo del olvido para la manutención del vínculo afectivo, en moldes no lesivos a los envueltos. En esta nueva existencia la pareja pasará a ejercitar el amor desvinculado del envolvimiento sexual, basado más por las bendiciones del hogar.
En determinadas situaciones, la intensidad de la unión es tan expresiva que los eslabones del pasado aún ejercen una fuerte interferencia en la nueva vida llegando a suplantar al instinto maternal y filial. Surgen entonces, el Complejo de Edipo, donde el hijo nutre por la figura materna la pasión del pasado, aún no anestesiada suficientemente por tan sólo una reencarnación.
El equivalente en el sexo femenino, el Complejo de Electra, cuando la hija aún guarda fuertes reminiscencias de la vida anterior, tiene la misma explicación. Desvíos estos que serán todos sanados, sino en esta vida, en otra próxima, por el trabajo de los equipos de planificación y elección de los padres del espíritu que renace.
Sea cual fuera la situación del histórico kármico de nuestras familias es evidente que la Ley Universal es sabia y siempre está enseñándonos que el amor es el único camino.

 

 

* Médico especialista en Pediatría y Homeopatía, Presidente de lo ICEF – Instituto de Cultura Espírita de la ciudad de Florianópolis. Fundador de la AME SC - Asociación Médico Espirita del Estado de Santa Catarina y autor de 5 libros dos de ellos publicados en idioma español por la Editora Espirita Allan Kardec, Málaga, España: “Gestación: Sublime Intercambio” y “Reencarnación y Evolución de las especies”.

 

 

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