|



|
|
|
|
Artículos
& Tesis

NEUROFISIOLOGIA DE LA
MEDIUMNIDAD
Nubor Orlando Facure *
El desarrollo de la neuropsicología apoyada por recursos propedéuticos
sofisticados como la tomografía computarizada, la resonancia magnética y
la tomografía por emisión de positrones, ha permitido una comprensión
cada vez mayor de los mecanismos involucrados en la fisiología del
cerebro. Con base en estos descubrimientos han surgido nuevas
interpretaciones para los cuadros mentales de las demencias, de las
psicosis y hasta de los disturbios de comportamiento.
Actualmente se admite que la actividad mental es resultante, en términos
neurológicos, de un «concierto » de un grupo de áreas cerebrales que
interactúan mutuamente constituyendo un sistema funcional complejo. Sin
embargo, con el conocimiento espírita aprendemos que los procesos
mentales, son expresiones de la actividad espiritual con repercusión en
la estructura física cerebral. La participación del cerebro es meramente
instrumental. Sabemos también que la acción del espíritu sobre el
cerebro, al integrar elementos de clases diferentes (mente y materia),
implica en la existencia de un tercer elemento, transductor de ese
proceso, que transmite y transfiere las «ideas formas » generadas por el
espíritu en flujo de pensamiento expresado por el cerebro.
Este elemento intermediario que imprime al cuerpo físico las directrices
definidas por el espíritu, constituye nuestro cuerpo espiritual o
periespíritu. Tras la muerte, el espíritu permanece con su cuerpo
espiritual, el cual permite su integración en el ambiente espiritual
donde vive. Es por ese cuerpo semimaterial, del que disponen también los
espíritus desencarnados, que se vuelven posibles las llamadas
comunicaciones mediúmnicas.
Para Allan Kardec, en diversos puntos de El Libro de los Médiums, los
espíritus aclaran más de una vez que, todos los fenómenos mediúmnicos de
efecto inteligente se procesan a través del cerebro del médium. En el
estado actual del conocimiento que nos proporciona la neurología, sería
oportuno indagar si es posible una mayor comprensión del fenómeno
mediúmnico e identificar en el cerebro las áreas y las funciones que
estarían involucradas en estos procesos.
Los espíritus desencarnados deben de alguna manera co-participar con las
funciones cerebrales de los médiums siguiendo las reglas compatibles con
los recursos de la fisiología cerebral.
Podemos mantener correlación, por lo menos hipotéticamente, de cuales
son las funciones cerebrales ya conocidas que pueden prestarse para la
exteriorización de la comunicación mediúmnica.
Analizando algunas áreas cerebrales podemos teorizar sobre las posibles
participaciones de cada una de ellas, en la expresión de la mediumnidad.
Corteza Cerebral
En la corteza cerebral se origina la actividad motora, voluntaria y
consciente. En ella son decodificadas todas las percepciones sensitivas
que llegan al cerebro y son organizadas todas las funciones cognitivas
complejas.
La actividad cerebral para expresarse conscientemente, establece una
interacción entre la corteza cerebral, el tálamo y la sustancia
reticular del tronco cerebral y del diencéfalo donde se sitúa el centro
de nuestra conciencia.
Una lesión en esta área provoca el estado de coma. A partir de la
sustancia reticular, se proyectan estímulos neuronales que activan o
inhiben la actividad cerebral cortical como un todo, llevando a un mayor
o menor estado de atención, alerta o somnolencia.
Por lo expuesto podemos comprender que fenómenos como la psicografía, la
videncia, la audición y psicofonía, deben implicar una participación de
la corteza del médium, ya que aquí se sitúan áreas para la escritura,
visión, audición y el habla.
Si el espíritu comunicante y el médium no disciplinaren su intercambio
para promover un bloqueo en el «sistema reticular ascendente» al que nos
referimos atrás, los mensajes serán siempre conscientes y, el médium,
además de añadir su participación intelectual en la comunicación, podrá
poner en duda la autenticidad de la participación espiritual en el
fenómeno.
Por otro lado, ningún mensaje podrá ser totalmente inconsciente, visto
que en todos hay participación de la corteza del médium y, si por acaso
éste no recordase de los eventos que se sucedieron durante la
comunicación, el olvido debe ser atribuido a la ocurrencia de una simple
amnesia.
Se considera, por lo tanto, que el proceso mediúmnico transcurre siempre
en pareja, con asimilación de las ideas del espíritu comunicante y la
participación cognitiva del médium, siendo común una amnesia que ocurre
después de la ruptura de la ligación fluídica (interacción de campos de
fuerza), entre el médium y la entidad espiritual.
Es del conocimiento de los investigadores del fenómeno mediúmnico que la
clarividencia, la telepatía y la capacidad de dibujar objetos fuera del
alcance de la visión del médium, ocurren con características muy
semejantes a la organización de noción geométrica y espacial que
últimamente se ha identificado en la fisiología normal del hemisferio
cerebral derecho.
Cuando ocurren lesiones en el hemisferio cerebral derecho las fallas en
los dibujos son muy características.
Los objetos son esquematizados con negligencia de detalles, quedando las
figuras incompletas. Unos lentes, por ejemplo, son dibujados sin una de
las astas y una casa puede ser garabateada sin uno de sus lados o sin
techo.
Los médiums que captan las informaciones a distancia o registran
visiones inmateriales, también acostumbran describir sus percepciones
con falta de detalles o amputaciones de las imágenes de manera muy
semejante a la negligencia observada en los síndromes del hemisferio
derecho. Es posible que estos médiums registren las imágenes utilizando
las áreas corticales específicas para funciones visuales y gnósticas (de
reconocimiento) del hemisferio derecho del cerebro. El grado de
distorsión o de falta de detalles más preciso debe depender del mayor o
menor grado de desenvolvimiento mediúmnico.
Ganglios de la Base
Las estructuras nucleares constituidas por aglomerados de neuronas
situadas en la profundidad de la sustancia blanca cerebral son
denominadas como ganglios o núcleos de la base. Ellos son responsables
por una serie de funciones motoras automáticas e involuntarias, teniendo
parte del llamado sistema extrapiramidal.
Los ganglios de la base controlan el tono muscular, la postura corporal
y una serie enorme de movimientos gesticulares que completan nuestros
movimientos voluntarios.
Después del nacimiento la gesticulación de un niño es visiblemente
refleja y automatizada. Progresivamente van surgiendo los movimientos
intencionales (voluntarios), proyectados a partir de la corteza
piramidal (área motora principal). En el proceso de aprendizaje el niño
va repitiendo gestos para recoger los objetos, para levantarse, para
gatear y andar hasta que progresivamente estos movimientos van
sucediéndose con mayor facilidad pasándose a realizar automáticamente.
La mímica, la masticación y el andar, son automatismos aprendidos en el
transcurrir del desenvolvimiento del niño.
Posteriormente, una serie de automatismos más complejos van a
desarrollarse, como es el caso de, por ejemplo, aprendemos a manejar un
auto, a tocar piano o nadar.
Después de una cierta edad es posible ver fácilmente que, cualquier
movimiento voluntario que realizamos conscientemente, está enriquecido
con una constelación de gestos automáticos e involuntarios que dan un
colorido característico, individual e identificador de nuestro modo de
ser.
Estos pequeños gestos nuestros están frecuentemente muy bien fijados en
la imagen que nuestros amigos hacen de nosotros. Por eso decimos que
ellos sirven también para identificarnos. Es conveniente que quede claro
esta noción de que nuestros movimientos pueden ser voluntarios o
automáticos. En el primer caso cuando son conscientes e intencionales,
como por ejemplo, cuando extendemos la mano para recoger un lápiz. En el
segundo caso, el movimiento es semiconsciente, automático, mucho menos
cansado que el primero. Los movimientos automáticos pueden ser simples
como masticar y deglutir o más complejos como por ejemplo para manejar
un auto, nadar o tocar un instrumento musical.
La ejecución de un acto automático moviliza los ganglios de la base y
las áreas motoras complementarias del lóbulo frontal. Así mismo los más
complejos como por ejemplo, tocar una partitura bien memorizada al
piano, nos permiten que se queden libres otras funciones del cerebro,
particularmente nuestra conciencia y todas las demás capacidades
cognitivas del cerebro. Así mismo tocando al piano o manejando un auto
podemos mantener libremente una conversación.
Considerando el fenómeno mediúmnico de la psicografía y psicofonía,
podemos observar habitualmente que, los médiums al hablar o psicografiar
un texto bajo la influencia del espíritu comunicante, lo hacen revelando
gestos, posturas y expresiones más o menos comunes a todos ellos.
En el caso de la psicografía, la escritura se procesa frecuentemente con
mucha rapidez, las palabras pueden aparecer escritas con poca claridad,
las letras a veces son grandes, probablemente, para facilitar la
escritura rápida, la caligrafía tiene poco cuidado, no hay necesidad que
el médium acompañe lo que escribe y puede ocurrir escritura en espejo.
En la comunicación oral, el médium se expresa con voces de
características variadas, el acento puede ser pausado como con esfuerzo,
pero, en médiums más preparados, el habla acostumbra ser fluida y muy
rápida, pareciendo tratarse de un discurso previamente preparado o muy
bien memorizado. Se nota también que, durante la comunicación, el médium
asume posturas y gestos poco comunes a su modo de expresarse.
Cuando interrogamos a los médiums conscientes estos dicen que en el
transcurrir del fenómeno, ellos como que son llevados a hablar o a
escribir como si eso no dependiera de voluntad propia. Correlacionando
ahora, lo que vimos en términos neurológicos para la fisiología del
sistema extrapiramidal (ganglios de la base y área cortical prémotora)
con las características de la comunicación mediúmnica, tenemos la
impresión de que la entidad comunicante se basa en este sistema
automático para manifestarse con mayor rapidez, con el mínimo de
dispendio de energía, con menor interferencia de la conciencia
del médium y con mayor posibilidad de presentar una amnesia.
Resumidamente, podríamos encuadrar este tipo de comunicación mediúmnica
como una constelación de automatismos complejos, desempeñados por el
sistema extrapiramidal del médium, mas con la co-autoría del espíritu
comunicante.
Ya vimos también, que durante nuestros actos automáticos, nuestra
conciencia está libre para la ejecución de actos voluntarios, pudiendo
con ellos interrumpir o modificar nuestros automatismos. Por esto
podemos decir y concluir que, la manifestación mediúmnica, en lo que
dice respecto a gestos automatizados, sufre el control y la injerencia
de la conciencia del médium. Lo que no deja de ser un factor inhibidor
pero, necesario para la propia «disciplina» de la entidad cuando esto se
haga necesario.
Tálamo
El tálamo es un núcleo sensitivo por excelencia. Él ejerce un papel
receptor, centralizador selector de las informaciones sensitivas que se
dirigen al cerebro. Los estímulos externos del tipo dolor, tacto,
temperatura y presión percibidos en toda extensión de nuestro cuerpo
discurren por vías nerviosas que terminan en el tálamo (en el centro del
cerebro). A partir de ahí estos estímulos tienen prioridad y son
seleccionados para que lleguen al cerebro apenas los estímulos
convenientes, principalmente los más urgentes, como el caso de los
estímulos nocivos que exigen una rápida retirada. Es el caso de retirar
rápido la mano de un objeto que está muy caliente.
Por otro lado, aún para estímulos de poca importancia, el tálamo puede
proveer para la conciencia las informaciones deseadas, cuando ellas sean
requeridas para la corteza. Es el caso de, que en cualquier momento, con
los ojos cerrados, queremos saber si estamos o no usando una sortija en
el dedo o unos calcetines en los pies.
Por lo tanto, las informaciones sensitivas son percibidas en el tálamo y
esto ejerce el papel bloqueador interrumpiendo el camino hasta la
corteza cerebral que sólo será alcanzada cuando la información sea nueva
o cuando despierte interés o riesgo.
Las informaciones monótonas y habituales quedan provisoriamente
interrumpidas en el tálamo. Las informaciones de la ropa que, tocan
nuestra piel, no necesitan afectar nuestra conciencia continuamente.
Es posible que, muchas de nuestras sensaciones somáticas referidas por
los médiums que dicen percibir el acercamiento de entidades
espirituales, como si estas estuviesen tocándoles el cuerpo, sean efecto
de estímulos talámicos.
En este caso, por la acción de la corteza del médium, los estímulos
espirituales pueden ser facilitados o inhibidos tanto por la aceptación
como por la desatención del médium, o bien, por efecto de estados
emocionales no disciplinados por el médium.
Glándula Pineal
La estructura y las funciones de la glándula pineal pasaron a ser
estudiadas con mayor énfasis después del descubrimiento de la melatonina
por Tener en 1958.
No obstante la pineal ya era conocida desde 300 años d.c. (fue
descubierta por Herophilus), sólo después del descubrimiento de la
melatonina se descubrió su relación con la luminosidad y la oscuridad.
Quedó demostrado experimentalmente que la luz interfiere en la función
de la pineal a través de la retina, alcanzando el quiasma óptico, el
hipotálamo, el tronco cerebral, la médula espinal, el ganglio cervical
superior llegando finalmente al nervio conari en el pabellón del
cerebelo. Entre la pineal y el resto del cerebro no hay una vía nerviosa
directa. La acción de la pineal en el cerebro se hace por las
repercusiones químicas de las sustancias que produce.
Hoy ya se identificó un efecto dramático de la pineal (por acción de la
melatonina), en la reproducción de los mamíferos, en la caracterización
de los órganos sexuales y en la pigmentación de la piel.
Investigaciones recientes muestran también, una relación directa de la
melatonina con una serie de enfermedades neurológicas que provocan
epilepsia, insomnio, depresión y disturbios de movimiento. Animales
inyectados con altas dosis de melatonina desarrollan incoordinación
motora, pérdida de la motricidad voluntaria, relajamiento muscular,
caída de los párpados, vaso dilatación de las extremidades, reducción de
la temperatura y respiración agónica. Se descubrió también que la
melatonina interactúa con las neuronas serotoninérgicas y con los
receptores benzodiazepínicos del cerebro teniendo por lo tanto, un
efecto sedativo y anticonvulsionante.
Pacientes portadores de tumores de la pineal pueden desarrollar
epilepsia por depleción de la producción de melatonina. La melatonina
parece tener también un papel importante en la génesis de enfermedades
psiquiátricas como depresión y esquizofrenia.
Otros estudios confirman una propiedad analgésica central de la
melatonina, integrando la pineal a la analgesia opiácea endógena.
La literatura espírita hace mucho viene destacando el papel de la pineal
como núcleo generador de irradiación luminosa sirviendo como puerta de
entrada para la recepción mediúmnica. Como la pineal es sensible a la
luz, no será raro que pueda ser más sensible
aún a la vibración electromagnética. Sabemos que la irradiación
espiritual es esencialmente similar a la onda electromagnética que
conocemos, comprendiéndose así, su acción directa sobre la pineal.
Podemos suponer que este primer contacto de la entidad espiritual con la
pineal del médium, posibilitaría la liberación de la melatonina
predisponiendo el restante del cerebro al «dominio» del espíritu
comunicante.
Esta participación química del fenómeno mediúmnico podría explicarnos
las fluctuaciones de intensidad y de frecuencia con que se observa la
mediumnidad.
Hasta el presente la especie humana recibe la mediumnidad como carga
pesada de pruebas y sacrificios. Raras veces como oportunidad bien
aprovechada para la prestación de servicio y engrandecimiento
espiritual.
La evolución, no obstante, camina acumulando experiencias, repitiendo
aprendizajes. Poco a poco, iremos acumulando, tanto espiritualmente como
físicamente modificaciones en nuestro cerebro. El hombre del futuro
deberá disponer de la mediumnidad como dispone hoy de la inteligencia.
Confiamos que la misericordia de Dios nos conceda la bendición de saber
usar bien las dos a partir de hoy.
* Prof. Doctor y médico con
curso de especialización en Neurocirugía y Neurología en el Hospital de
Clínicas de San Pablo. Ex-Profesor libre-docente de Neurocirugía de la
(Unicamp) Universidad de Campinas. Fundador y Director del Instituto del
Cerebro de Campinas, Sao Pablo, Brasil.
_________
REFERENCIAS
BIBLIOGRÁFICAS:
CANELAS, H.M. Fisiopatogenia do sistema nervoso Sao Paulo:
Savier,1983, l°edicao.
CHUSID, J.G. Neuroanatomia correlativa e neurologia funcional Rio de
Janeiro: Guanabara Koogan 1985,18° edición.
LURIA, A.R. Fundamentos de neuropsicologia Sao Paulo: Livros Técnicos e
Científicos Ed., 1981.
KARDEC, A. O Livro dos Médiuns Río de Janeiro: FEB 1983, 49° edição.
XAVIER, F. C. y VIEIRA, W. Mecanismos de mediunidade Rio de Janeiro: FEB
1983, 7° edição.
|
|
|
|
 |
|